viernes, 2 de marzo de 2018

Capitulo LXI; La ciudad de las murallas.


La estadia en Azkaban, aun cuando ya había sido reformada para que fuera mucho más humana, seguía siendo un tormento, y tanto Flammer como Hada lo vivieron en carne propia, pues una de las tantas leyes no escritas dentro de la fortaleza, era que los presos de máxima seguridad como lo eran los dos nuevos llegados, debían ser custodiados día y noche por un dementor. Aunque este no atravesaba los gruesos barrotes que los dividían entre el pobre infortunado y aquella bestia, aún se sentía su espectral frío y la desesperación que este infundía sobre los reclusos. Sin contar que crueldad de la directora era tal, que solo les permitía a todos por igual estar 3 horas en el patio por semana. Así que los primeros días de la joven pareja fueron tormentosos. Hada pasaba sus noches gritando entre sueños, siendo visitada por sus recuerdos más horribles y desgarradores, los insultos de su madre, la ausencia de un padre, el sentimiento de soledad que la atormentó cuando estuvo lejos de sus amigos y todo pesar que vivió cuando era más pequeña. A Flammer, por su parte, el sentimiento de pobreza y soledad que vivian muy arraigados en su mente eran presentes, y al igual que a su amiga, los recuerdos de la ausencia de su familia, la desesperación de cuando vivió en el orfanato Muggle, y mas recientemente, los tormentosos recuerdos de cuando creó su primer horrocrux, que si bien no le daba remordimiento, el revivir el hechizo necesario le era suficiente tortura. Apenas habían pasado un par de días y sus recuerdos felices estaban cada vez colándose más rapídamente de entre sus dedos como el agua. Sin embargo ambos, antes de entrar, leyeron en la biografía de Harry Potter, que contó como Sirius Black había logrado sobrevivir a los dementores “Me atormentaban, pero me salvé de perder la cordura pues sabía que era inocente” y eso mismo hicieron ellos. Con la cabeza alta recordaban todos los momentos de dicha que pasaron, el que no había nada que los atara ahí de por vida y que el que salieran era solo cuestión de tiempo. Así fue como lograron sobrellevar sus primeros días. Cuando los dementores dejaron de ser problema mayor (cuando finalizó la guerra, aun se veían demacrados por su efecto, así que jamás dejaron de serlo) las ladillas y piojos fueron lo que se dio paso. La desesperación era tanta que no podían dormir de noche, lo que daba como resultado un frágil equilibrio mental. Pero cuando llegó el día de poder estar en la superficie, todo cambió, para bien o mal, lo hizo.
Era jueves por la mañana, todos fueron levantados con fríos chorros de agua a las 7 de la mañana. Media hora más tarde fueron llevados a desayunar una masa de harina y agua y posteriormente, a las 8 del día, cuando el frio y la lluvia eran insoportables, fueron lanzados al patio central, donde todos los reclusos se reunían por igual. Ahí había grupos muy notorios, como en toda prisión. Había un enorme número de antiguos mortifagos, entre ellos también figuraban mucho ex miembros del ministerio de magia que apoyaron el régimen de Tom Riddle. También estaban delincuentes mágicos de poca notoriedad, estafadores, ladrones, usurpadores y demás miserias, entre ellos un ya muy viejo Mundungus Fletcher. También estaban magos extranjeros capturados en Inglaterra y para la cereza del pastel, se encontraban aquellos a quien la justicia no hizo caso, se les podría considerar presos políticos que habían desafiado un falso régimen democrático encabezado por Hermione Granger y Harry Potter. Y desde una alta torre de vigilancia, estaba la directora, Pansy Parkinson, observando que todo estuviera en orden junto a varios guardias. Flammer observaba la torre, cuando vio a una andrajosa e irreconocible Hada, cuyo cabello rojo estaba más brillante que nunca.  
—Sabes. —Dijo Flammer, abrazando a la chica con una profunda tranquilidad. —Si no fuera porque sé que todo esto es pasajero, estaría llorando de desesperación.
—Tranquilo… te entiendo a la perfección. Esta semana ha sido la peor de toda mi vida, jamás pensé pasar por un tormento tan horrible.
—Bueno, ya pasará, no hay mal que duré 100 años. Por ello debemos acabar con el suyo antes de ese tiempo. —el muchacho señaló a los demás reclusos quienes comenzabas a observalos.
—Sabes, se me ocurrió una idea, una excelente para llamar la atención y lograr hacernos notar, ¿me sigues?
—Por supuesto, sabes que no hay dudas de que hacemos lo correcto. —Flammer sonrió y Hada se alejó de él, con camino a una mujer bajita, de cabello muy sucio y una enorme cara de sapo.
—Disculpe la incomodidad. —Dijo Hada, mientras Dolores Umbridge la volteaba a ver. — ¿Es usted la Madam Subsecretaria?
—Veo que sabes reconocer a alguien de altísimo nivel solo con verlo, ¿verdad que aun tengo mi porte y por ello sabes quien soy?
—Oh, para nada. De hecho se ve como el muggle más arruinado, realmente la reconocí porque en su mirada y sus recuerdos aún se logra apareciar la experiencia más traumática de su vida. —Dolores abrió los ojos como platos, asustada e inmóvil por completo.
—No tengo idea de que hablas, querida. Yo no tengo nada que esconder.
— ¿Segura? Porque sus ojos no ocultan el miedo que siente a los hibridos… específicamente centauros… ¿la golpearon, secuestraron? ¡No! La violaron, por Merlin, eso fue. —Hada la observaba mientras Umbridge estaba pálida, pero esto comenzaba a llamar la atención de otros antiguos miembros.
— ¿Quién eres y que le dices a Umbridge? —Rookwood se acercó rápidamente, de forma imponente poniéndose entre la antigua Madam Subsecretaria y la chica pelirroja.
— ¿Quién soy? Vaya que uno de los prinicapales tormentos de este lugar es que no les permiten tener contacto con el mundo exterior y aun más horrible que ni siquiera les avisan quienes son los nuevos y bajo que delito llegan. —Contestó la chica, plantada ahí y sin moverse.
—En las prisiones muggle —Flammer comenzó a hablar, mientras caminaba hacia donde estaba Rookwood y los demás, haciendo que muchas miradas, incluyendo la de la directora y varios guardias, se voltearan a él. —es algo muy común que cuando llega alguien, los mismos guardias digan que delitos cometieron. Por ejemplo, cuando un violador llega, los centinelas avisan y su primer noche los dejan en celdas donde hay otros acusados por el mismo crimen, ¿y saben que les pasa? Bueno, no hay que ser un genio para averiguarlo.
—Entonces lárguense a vivir con los muggles si tanto les gusta el como hacen las cosas. Aquí solo hay magos respetables.
—¡Oh! ¿Pero es que no lo saben? —Dijo Hada en una suave y dulce voz, como si reprendiera a un puñado de niños pequeños. —Magos y muggles ahora conviven de forma pacífica. Sean vuelto aliados unos de otros para lograr un rápido y armonioso progreso en pro de la humanidad.
— ¡Mientes! —Gritó Dolores, quien comenzaba a perder su juicio. —Y las mentiras son algo repugnante.
—No, señora Subsecretaria. —Dijo Flammer, parándose al lado de Hada. —No mentimos. De hecho ella y yo orquestamos la caída del Estatuto Internacional del Secreto, ¡y ni siquiera se dio cuenta el ministerio! Los muggle ahora caminan con nosotros, comen con nosotros, nosotros vamos a sus centros y antes de llegar aquí, se ofreció que un grupo de personas sin magia conociera el Callejón Diagon. —Flammer se calló, mientras cientos de murmullos de todos los prisioneros se hacían eco uno a otros.
—Entonces ahora más que nunca el objetivo del Señor Tenebrosa se ha visto acabado. ­—Dijo la voz de un hombre entre la multitud, con total desaliento.
—No. —Afirmó de manera muy firme Hada, dando de un par de pasos atrás junto a Flam. —Magos y brujas, el sueño de Lord Voldemort no ha muerto, como tampoco lo hizo nunca el de Gallert Grindelwald y mucho menos ahora, el de Flammer Actecmer y Hada Sophia Delacour. Nosotros estamos aquí por una razón…
— ¡Sí! La de callarse y obedecer únicamente. —Panky Parkinson se acercaba a paso firme a la multitud, seguida de 5 magos con varitas en lo alto y 3 dementores al final. — ¡Se acabó la hora de patio! Todos a su celda si no quieren que se les de el beso del dementor. Menos ustedes dos. —Dijo señalando a Flammer y Hada, seguido de una seña de que la siguieran y apenas dieron un paso adelante, un guardia los pateó. La siguieron por un largo y húmedo pasillo seguido de unas largas escaleras hasta llegar a la torre norte de la fortaleza, precisamente hasta el final donde se encontraba un despacho bastante bien iluminado, cálido y muy bien adornado. Parkinson se sentó y ordenó a los guardias y dementores que esperaran afuera. Cerró la puerta y lanzó un par de hechizos a esta.
—No crean que no sé quiénes son. —La directora hizo aparecer una taza de café de la cual comenzó a beber. —Debo confesar que desde que los oí mencionar por primera vez no supe si sentir asco o admiración. Una híbrido, un sangre pura criado entre muggles, otro sangre limpia y una chica de rastros desconocidos. Oh sí, Hada y Flammer, conozco bien a sus amigos y ustedes. Primero los tomé como criminales baratos, de poca monta. Despreciables desechos de la sociedad mágica, basura por no decir mas. Pero después llegó las noticias de su actuar en México, ¿podría ser que estuvieran en búsqueda de conocimiento más allá de nuestras fronteras? Me pareció una posibilidad, y más por haber acabado casi en su totalidad con una antigua familia mágica. Y fue ahí cuando investigué más sobre los Hillers y los Actecmer. Pero no logré encontrar relación, y lo de San Mungo solo me hizo sentir más asco y repudio hacia ustedes. Y no se diga lo de la Fortaleza Gris. Pensé que solo eran alborotadores muy peligrosos y fuertes. Y después llega lo del Estatuto del Secreto. Fue ahí cuando entendí que ustedes buscaban algo más que riqueza… ¿Dominación sobre ambos mundos? Podría ser, pero tomaron una vía diferente, sutil y peligrosa; lo dejaron a manos de políticos. Que si bien ustedes son quienes manejaban los hilos, jamás se debe descartar que estos se enreden. Pero les salió bien. Y bueno, ahora están aquí, queriendo reclutar antiguos mortifagos. Un plan excelente, con la única falla que no se los permitiré.
—¿Y bueno, acaso le pedimos permiso? —Dijo Flammer de forma irónica.
—No, desde luego que no. Sin embargo, dudo que alguien muerto y la otra sin alma lo logren. —Con un movimiento de varita hizo que la puerta se abriera dejando pasar 3 guardias. —Ustedes 2, el señor Actecmer tendrá un accidente en el patio C, cayó al mar, justo donde están las rocas… Ya saben que hacer. Y la señorita Delacour sufrió del Beso de forma accidental. —Los guardias entraron y arrastraron a Hada y a Flammer.
—Te veré del otro lado, Hada. —Flammer le sonrió y la chica igual. Los llevaron por caminos diferentes. A Flammer lo condujeron por más pasillos hasta que llegaron a un pequeño patio, donde no había protección para caídas.
—Bueno, Flammer Actecmer —Dijo uno de los guardias. —Hasta aquí llega tu historia y la de tu amiga. Me habría encantado ser parte de tus filas, pero bueno, alguien más llegará. —E       l guardia le dio la vuelta, lo miró a los ojos y lo lanzó al vacio.

sábado, 10 de febrero de 2018

Capítulo LX: Caballo de Troya.

Durante el resto del mes de enero estuvimos buscando a aquellos que Flammer llamó como los olvidados del ministerio con la única intención de reclutarlos y unirlos a la fuerza. Y aunque no funcionó totalmente como hubiéramos querido, logramos que entre los cientos de nuevos magos a quienes convencimos de ser parte del mundo mágico, y sobre todo, a nosotros, destacaran un grupo de 5 personas, 3 mujeres y dos hombres llamados Hoppie Cooper, Larissa McKliken, Sherly Gruttem, Han  Armanstrong, Adriano Itullassa y Emma Draslow. Todos destacaron en hechizos y las maldiciones que les enseñamos, sin embargo era cierto que no tenían experiencia alguna en duelos, que serían derrotados fácilmente y sin dudarlo, por lo que Flammer tuvo que pensar en algo más. Estaba contento con el número de seguidores olvidados que logramos, a quienes usaríamos como carne de cañón ya que lo mismo daba matar a alguien con la varita de un novato que con la de alguien experimentado, solo queríamos que fueran el primer escudo ante los hechizos. Pero un día, mientras estaban Herman, Hada, Marian y Flammer sentados desayunando, los ojos de este último se iluminaron como nunca, algo que todos sabíamos significaban que una idea grande, y que posiblemente saliera mal ejecutada pero con los resultados esperados como ya antes había pasado cuando fue el ataque a la Fortaleza Gris.
—Flammer, ¿qué pasa?—Preguntó Herman, quien desde luego conocía a su mejor amigo casi tan bien como Hada. —Esos ojos tuyos no te ayudan nada cuando quieres guardar un secreto. Si no fuera porque eres excelente en oclumancia, te podría leer como un libro.
—Mientras comíamos estaba pensando en que los reclutas nuevos no dan la talla que necesitamos. O sea, está bien tenerlos, podemos aplicar la del ejercito Estadounidense con los negros en Vietman, que sean nuestro escudo humano. Pero aun así es algo insuficiente. Nos ayudará a que entiendan que no tenemos miedo a morir, sin embargo un juego de ajedrez no se gana con puros peones.
— ¿Entonces? —Preguntó Marian, quien había dejado su plato. —¿Qué es aquello que se te ocurrió?
—Bueno, es reclutar a gente que no tiene nada que perder y que aun mejor, tiene lo que necesitamos que es experiencia.
— ¿Planeas ir a uno de esos países del este donde se escondieron muchos mortífagos? —Dijo Hada, con un tono un poco de burla. —
—No, de eso se encargará Bella. Nos funciona más en ese aspecto por ser una desertora del ministerio. Lo que pretendo es diferente. Y para eso ocuparé el máximo de su ayuda. —Flammer se sirvió una copa de whisky y continuó. —Hada y yo seremos encarcelados.
— ¿QUÉ? —Dijeron todos al unísono, mientras Flammer daba un pequeño sorbo a su copa.
—Sí, y será Herman y Marian quienes nos entreguen en una traición espectacular.
La mañana en el ministerio era tranquila, todo iba con perfecta normalidad hasta que las alarmas comenzaron a sonar. Todos los magos presentes entraron en pánico. El gobierno mágico, después de la segunda guerra mágica, instaló dispositivos de seguridad que avisaba cuando un criminal categorizado como de Máximo Peligro se plantaba inesperada ahí, en cualquier zona del ministerio, lo cual ayudaba a que se pudiera actuar más rápido.  Y esa vez sonó porque Herman DuMort, Marian Targaryan, Hada Delacour y Flammer Actecmer, los criminales más buscados y peligrosos del siglo XXI, se habían presentado así de la nada. Sin embargo había algo raro en ello; estos dos últimos estaban inconscientes, atados de pies y manos, sin varita y con un cartel pegado en su cuerpo. Todos vieron como Herman y Marian los dejaban ahí, lanzaban de sus varitas bolas de luz cegadoras y volvían a desaparecer. Cuando los aurores llegaron, solo encontraron a dos criminales ya reducidos y sin ser la mayor amenaza. “Solo si se declara públicamente que se nos dará una amnistía, el señor DuMort y la señorita Targaryan comprometemos a entregarnos y revelar toda la información que tenemos sobre la estructura de La Familia”. La noticia se extendió como pólvora por todo el mundo mágico. El profeta no perdió tiempo para tomar los encabezados, el Wizengamout se reunió a toda prisa para poder enjuiciar a tan peligrosos criminales, que durante años habían sido buscados sin éxito. El juicio fue encabezado por la ministra de magia Hermione Granger, el director del departamento de seguridad mágica, Harry Potter y el director de la aplicación de ley mágica, Ronald Weasley.
—Audiencia para la correcta aplicación de la ley mágica. Enjuiciados; Flammer Actecmer y Hada Delacour. Suma Inquisidora Hermione Granger. Miembros de la defensa, los mismos acusados. Cargos contra los acusados; Terrorismo contra la población mágica y muggle, romper el Estatuto Internacional del Secreto mientras se encontraba vigente, el asesinato de miembros de la Familia Hiller. Ataque contra el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Fomentar una guerrilla en territorio británico e intentar un golpe de Estado en un país externo. ¿Cómo se declaran los acusados?
—Inocentes. —Dijeron Hada y Flammer al mismo tiempo, atados a las sillas y con 4 aurores rodeándolos, en una sala llena de prensa, miembros de la comunidad mágica internacional y locales, a la expectativa de cuál sería la condena que sería aplicada sobre dichos peligrosos delincuentes. —Al menos me considero inocente de lo del golpe de Estado, eso no fue mio, aunque me hubiera gustado. —Dijo Flammer de forma desafiante a la ministro.
—Como pueden apreciar, estimados miembros del Wizengamout, los enjuiciados no muestran símbolos de remordimiento, de cooperación ni de arrepentimiento, por lo que se exige la pena máxima permitida por nuestra recién modificada ley mágica. ¿Quién está a favor de una condena para estos delincuentes? —Todas las manos se levantaron de golpe, mientras los flashes de las cámaras iluminaban todo. —Los enjuiciados serán condenados a cadena perpetua en la prisión de Azakaban, custodiados noche y día por un dementor. ¡Sáquenlos de mi vista! Jamás había sentido tanto repudio y asco por un ser humano como el que siento hacía ellos. —Hermione Granger se levantó y salió de la sala, meintras las cámaras repicaban una y otra vez mientras Flammer y Hada eran sacados por guardias a empujones. Fueron llevados a una sala aparte, donde se les tomo huellas de sus dedos, medidas, nombres y demás datos y posteriormente, usando un translador llegaron al patio de Azkaban. Era una noche lluviosa, el mar estaba a pique y el olor a sal en el aire y a pescado podrido inundaba el ambiente. Ahí se encontraba de pie Pansy Parkinson, quien fungía como la directora de Azakaban. Dio las gracias a los guardias, quienes los dejaron ahí y dieron media vuelta. Enseguida un  par de guardias con una A hecha de huesos y una serpiente enrosacada en estos, los empujaron de forma brusca.
—A partir de ahora estarán bajo mi jurisdicción. Aquí no valen nada, pues son la mayor escoria de la sociedad mágica. En esta prisión solo hay dos reglas; número uno, hagan todo lo que dicen los guardias, sin objeción y número dos, cualquier rebeldía se castiga de la forma más brutal posible. Tal vez los dementores ya no sean mayoría aquí, pero gracias a modificaciones de la ley que he logrado, se dejan usar en ciertos reclusos y ustedes tendrán la suerte de convivir con ellos. Ahora —la chica les dio una patada a cada uno, poniéndolos en un pequeño cuarto cerrado. —Quítense ambos la ropa. —Sin decir nada, Flammer y Hada se desvistieron y apenas estuvieron sin ropa, dos enormes chorros de agua helada los golpeó con gran fuerza. Después un polvo blanco salió de la varita de los guardias, dejando la sensación de que la piel les quemaba. Se les dio una túnica gris con el número 11151 para Flammer y 11152 para Hada. —Bienvenidos a Azakaban, tendrán toda una vida para entender el porque es preferible morir a vivir aquí. —Dijo la directora, mientras se alejaba a paso firme, dejando a los recién llegados con los guardias, quienes los guiaron por varios pasillos, separándolos. Flammer fue conducido unos minutos más por la laberíntica prisión hasta que se encontraron un dementor de frente. Fue introducido a su celda, dejando al dementor separado por una pequeña reja.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Capítulo LXIX: Enero negro

Tras el discurso de Año Nuevo de su majestad, Flammer y Hada estuvieron encerrados dos días enteros, planeando cual sería el siguiente movimiento. Ellos decían que tenía que ser tan preciso y que fuerte que nadie dudara de nuestro poder, y que repercutiera más allá de ambas sociedades, así tampoco lo harían de la influencia que podíamos llegar a tener. Y eso era algo importante para él, pues era la prueba de fuego. No fue suficiente atacar La Fortaleza Gris, ni siquiera Hogwarts, Flammer insistía que necesitábamos algo por lo que fueramos recordados siempre, sin importar nada. Apenas era 7 de enero pero el año 2023 pintaba para ser una de los peores de los que tuviéramos memoria, incluso a mí el día de hoy, tantos años después de eso, me cuesta mucho olvidarlo. Recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer, aunque bueno, muchos de los días que pasé con Actecmer durante su ascenso al poder están aún muy nítidos en mi memoria.
Aquel día Herman, Marian y yo habíamos ido a desayunar a un McDonald’s, solo queríamos pasar el día como personas normales. Herman estaba un poco harto, pues luego de salir de Hogwarts ya no regresó más con sus padres. Dejó atrás una vida de glamour, donde siempre era visto como una sombra de su papá y de lo que la sociedad mágica de clase alta de Alemania esperaba de él, y lo hizo para llegar a una vida de lujos y excesos absurdos, donde era visto como un segundón disfrazado de buen amigo de Flammer Actecmer, lo cual lo hacía enojar demasiado, pues  aseguraba que no era y jamás sería eso. Marian jamás se llevó con su familia lo que hizo que desde siempre tuviera un carácter difícil, pero durante el paso de los años, igual que una roca golpeada por una gota de agua cada minuto durante 10 millones de años, se volvió tan filosa como peligrosa; no dejaba que nadie la molestara, reaccionaba a la primera provocación y deseaba por sobre todo un lugar privilegiado en el nuevo orden que estaba segura iban a conseguir. Éramos jóvenes y  ambiciosos. Yo deseaba que se me viera como algo más que una simple aurora encaminada a ser la segunda de Potter. No quería el poder infinito, ni siquiera la inmortalidad, como anhelaba Flammer y Hada en secreto, sino demostrar mi valía al mundo mágico. Esas posibilidades nos cautivaron. Había más miembros en el ejército; había magos de todas las nacionalidades y muchas bestias mágicas congeniaban con nosotros, sin embargo todos sabíamos que faltaba algo importante para posicionarnos como el grupo más poderoso de todos, pero no sabíamos a ciencia cierta que era, hasta que aquel día, cuando estábamos desyuando en ese restaurante de comida rápida, Hada y Flammer llegaron corriendo, directo a nosotros.
— ¡Lo tenemos!—Gritó Hada, quien estaba roja de la emoción, agitada y sudorosa.
— ¿Llegaron corriendo desde la casa hasta aquí? —Preguntó Herman, quien no pudo evitar demostrar que claramente eso no fue lo más inteligente.
—La emoción ganó, pero rápido, vámonos. Pidan eso para llevar y lleguemos rápido a la casa, acabamos de encontrar cual es el error en nuestro plan respecto a la pérdida de fuerzas que hemos tenido los últimos meses. —Flammer estaba emocionado, y cuando lo estaba parecía un niño pequeño apunto de recibir un juguete nuevo. Finalmente estuvimos listos y desaparecimos rumbo al departamento, el cual estaba repleto de notas, dibujos, diagramas, pizarrones con garabatos y anotaciones que estaban casi inentendibles, notándose que fueron escritos bajo la euforia del momento.
—Bueno, ¿qué es aquello tan importante que deben decirnos? —Pregunté, pues todo ese drama me ponía de malas y con los nervios a flor de piel.
—Muy bien, Bella,, y antes de que alguien más pregunté, Hada y yo no hemos dormido en estos dos días y tampoco hemos perdido el tiempo haciendo estupideces como comer, sexo, beber o cualquier distractor. En su lugar buscamos una forma en que pudiéramos aumentar fácilmente nuestras fuerzas, y la encontramos. De hecho era bastante obvio, pero no lo habíamos notado, pero una vez que lo hicimos fue imposible no aceptar cuan buena idea era. —Flammer estaba hablando con una gran sonrisa en el rostro, mientras Hada comenzaba a destapar un par de pizarras donde se mostraban relaciones entre fechas y hechos.
—Verán. —Hada con la varita hizo que una línea delgada comenzara a moverse por donde apuntaba para no perder el hilo. —En 1997 y 1998, Lord Voldemort estuvo en el poder, apoyado por Dolores Umbridge, un importante pilar en lo que fue su gobierno, pues encabezó el Departamento para el registro de los nacidos muggles. Eso significa que entre esos años muchos niños de 11 años jamás recibieron su carta de Hogwarts pues les fue revocado el derecho a estudiar solo por su estatus de sangre. Sin embargo, durante estos años se destruyeron los mismos registros de todos nacidos de muggles, así que teóricamente, hay magos de entre 25 hasta 37 años sin educación mágica, que desconocen su verdadera identidad y lo mejor de todo, que si los reclutamos antes que cualquiera otros, serán fáciles de engañar, pues el ministerio de magia, después de terminada la guerra les dio la espalda y los olvidó, por eso jamás se volvió a saber de ellos, y claro, muchos de los registros se perdieron durante los asaltos y asedios, pues incluso el Gran Libro Mágico que se encuentra en el Castillo de Hogwarts sufrió daños durante la guerra, así que desde ahí también tenemos ventajas. Las autoridades no desconocen ese punto, pero se niegan a aceptarlo en una muestra irracional e idiota de orgullo. Así que nuestro trabajo durante todo este mes será encontrarlos, traerlos a nosotros, educarlos y comenzar a prepararlos. No serán nuestras tropas de élite, desde luego, pero servirán para causar daño, mostrar fuerza, causar impresión y tener una barrera que detenga los primeros ataques durante lo que serán las batallas próximas, pues mi objetivo es tomar Europa, ya que si logramos conquistar este continente, al ser la mayor influencia sobre temas de política mágica en el mundo, las morales de países como Estados Unidos, China, Japón, Brasil, Perú, México y Rusia caerán fácilmente y podremos atacar, creando todo lo que deseamos. Ahora más que nunca necesitamos trabajar con prisa y apuro, para poder comenzar a tomar el control de estas personas. Serán sencillos de manipular. Lleven siempre una varita adicional, para que ellos puedan usarla y probar que lo que decimos es verdad, que ellos sientan que por fin alguien se interesó en ellos y que nuestra causa es la correcta. —Hada guardó silencio, observándonos, pues quedamos en silencio, tratando de asimilar sus locas conjeturas, hasta que Flammer tomó la palabra.
—Sé que parece una idea descabellada, que no tiene sustento ni nada, pero vamos, la psicología de las personas jamás falla y es exactamente en el interés y morbo que puede ocasionar la situación que hará que logremos el objetivo. Pueden pensar que con magia vivirán mejor, más felices con más dinero o diferentes situaciones, facilitar su vida laboral y personal. Hay mil formas de atacar el subconsciente de ellos para que hagan lo que queremos que hagan. Esto será algo grande, un mes lleno de avances y que deberemos aprovechar al máximo. Gracias al imbécil de Arthur Weasley se nos abrió un camino lleno de posibilidades y debemos ser pioneros en explotarlas antes que alguien más lo haga.  —Flammer terminó de hablar y encendió un cigarrillo. Nadie dijo nada. Aunque era una idea difícil de ejecutar, era muy probable que tuviéramos éxito, pero por fin Flammer y Hada nos revelaron cual era el plan que tenían, que era comenzar a desestabilizar gobiernos y si no era por la guía diplomática, sería por medio de la fuerza. No sé si fue el momento, ideas mías o la iluminación, pero en ese momento noté dos cosas que me aterraron. La primera fue que Flammer y Hada iban a morir juntos, luchando hasta el final y sin nada que los separara, como durante su tiempo en Hogwarts, y la segunda, fue que cada día, los ojos de Flammer iban perdiendo ese negro tan profundo que alguna vez amé y se iban tornando un poco rojos, pero no rojos de sangre, sino como una llama enorme estuviera en ellos, con furia y maldad, como si perdiera humanidad. No lo sé, tal vez mi cerebro creo la ilusión y más cuando vi como si una llama se apagara el día que lo vi morir.

viernes, 18 de agosto de 2017

Capítulo LXVIII: Un nuevo amanecer

El día primero de enero del año 2023 fue único en todo aspecto; el 25 de diciembre de 2022 fue cuando entró en vigor la retirada del Estatuto Internacional del Secreto, sin embargo se decidió que durante las épocas decembrinas no se tomarían acciones, más que la preparación del primer ministro hacía el ministro muggle para que la noticia no le cayera tan de golpe y pudiera servir de apoyo al momento de dar la noticia a los medios no mágicos. Desde luego, la comunidad de hechiceros de todo el mundo no se tomó a nada bien la noticia y creo gran revuelo en todos lados. Las especulaciones de que había sido gracias a una imperante corrupción en nuestro gobierno eran las más aceptadas, así como las teorías de que el mago tenebroso Flammer Actemcer era quien estaba detrás de todo esto no se hicieron esperar, incluso la MACUSA, el IMM así como la OIMA se mostraron dispuestos a, según en palabras exactas de la Presidenta del OIMA «Ayudar a nuestros hermanos mágicos ingleses a volver a tomar las riendas de sus instituciones, prestando a los mejores y más capacitados estrategas, políticos y agentes de América en conjunta para evitar que una catástrofe de proporciones inimaginables se vuelva realidad, así como, en caso de ser necesario, reemplazar sus antes vistos, defectuosos gabinetes» lo cual causó un gran revuelo y cientos de críticas por todos lados. El Ministerio de Bulgaria mostró su inconformidad, asegurando que una acción de ese tipo sólo llevaría a la bancarrota moral de la magia europea y que no era más que otra forma de intervención «nada diferente a los de los americanos muggles o no mag como son llamados de ese lado del charo.» Los españoles mantuvieron una postura similar, con la diferencia que estaban completamente firmes en que nuestros métodos habían fallado al permitir que un solo político hubiera logrado tanta influencia sobre la cámara del Wizengamout y lograr pedir la eliminación del Estatuto. Por su parte, el Instituto Mágico Brasileño, en conjunto al peruano y al portugués mostraron una postura acorde a la de la Organización Intercontinental de Magia Americana  con la diferencia de que una intervención a las instituciones extranjeras sería desastroso para la buena aplicación del método independiente que hacía siglos se acordó. Y el Instituto Mágico Mexicano apoyo a MACUSA en que se deberían realizar auditorías exhaustivas en todos los órganos europeas de magia, así como a los colegios y demás partes fundamentales para el funcionamiento de la sociedad mágica y en un claro acto de cinismo (considerando que en su país es donde más se viola el estatuto del secreto) el Canciller Mágico Mexicano, María Fernanda de Sedano Betancourt declaro que «México, comprometido con la justa y correcta aplicación de las leyes mágicas internacionales, y viendo el peligro inminente de eliminar un sistema tan importante como lo es el Estatuto Internacional del Secreto, hace la invitación al Ministerio Mágico de Gran Bretaña a que acepte la ayuda que la MACUSA, IMM y la OIMA puede hacerle, para eliminar su funcionamiento decadente y quebrado, así como enseñarle los cientos de métodos diversos que hay para mejorar la regulación contra las amenazas.» Y tras estas declaraciones, lo único cierto fue que parecía una pelea entre señoras de mercado. Dejando la diplomacia, todo se volvió un disparate que no lograron arreglar y que quedó en las mismas; El Estatuto sería retirado y deberíamos adaptarnos a la vida entre muggles nuevamente. El panorama, si bien varios columnistas de todo el mundo aseguraban que era terrible y asqueroso, para nosotros era por lo que comenzamos esta cruzada.
El 3 de enero del año 2023, Flammer dijo que quería un día entero para el solo. Que saldría del país y necesitaba tranquilidad. Aunque trató de mantenerlo en secreto, todo, o al menos sus más cercanos amigos, sabíamos a donde iría sobre todo porque el día anterior prefirió quedarse en casa a embriagarse y ser miserable a ir con nosotros.
Cementerio de Montparnasse, enero 2023.
Por la entrada del Boulevard Edgar Quinet, donde un estrecho sendero se formaba entre la pesada nieve traída por el crudo invierno, un camino de pisadas recorría una tras otras las calles entre lápidas y tumbas donde el descanso eterno esperaba. Con el frío aire y los árboles crujiendo ante cada ráfaga, en lo más recóndito y escondido, una tumba de cantera blanca perfectamente limpia a pesar de la abundante nieve y con una bella corona de flores, donde un epitafio grabado a fuego perfecto en una tabla de roca rezando «Anne Torres de Triskthan 3 de enero de 1996-5 de algún día en la historia. “La inmortalidad es el don de jamás morir para nadie de los que en vida te apreciaron y te recuerdan”» Una figura cubierta con una túnica negra, una varita en la mano y un cigarrillo en la otra estaba parado frente al entierro, haciendo salir ligeras luces doradas desde la punta de la varita.
—Lo siento tanto, Anne—Se escuchó la voz quebrada de Flammer Actecmer, quien observa la tumba de su fallecida amiga. —De no ser por mi aun estarías viva. Estarías junto a nosotros observando y participando en todo lo que hacemos. Hemos mantenido vivo tu legado, haciendo que el ministerio jure creer que sigues viva, pues te hemos hecho ver varias veces en nuestros trabajos, pero cada vez es aun más difícil, hacer como que estás viva, que luchas y después bebes con nosotros. Es una tortura de la manera más cruel que puede haber. Es algo que nadie necesita más allá del buen recuerdo, tal como dice el epitafio de donde ahora descansas. —Tomó su cigarro y dio una larga fumada. — ¿Recuerdas aquello que te platiqué, que ni siquiera a Hada le había dicho y que fuiste la primera? Bueno, ha tenido un par de variantes. Cada día siento que mis sentimientos por Hada van en declive. La sigo queriendo, pero últimamente lo único que nos mantiene unidos como tal es ese extraño deseo de hacer sufrir a las personas y de poder luchar codo a codo. Por su lado, Herman se vuelto más frio y seco. Marian distante y dejó de ser aquella dulce y tierna que conocimos en Hogwarts. Se volvió cruel y tirana. Conocimos a alguien llamada Bella, con quien mantengo una especie de relación, aún así esta no la siento tan apasionada como la de Hada. Y el deseo por tener hijos y enseñarles todo lo que sé ha ido desapareciendo conforme pasan los días. —Flammer suspiro, lanzó la colilla del apagado cigarro al suelo, chillando al sentir la nieve helada y prendiendo otro sin pensarlo. —Y ese era mi fuerte, y te lo dije, que a diferencia de otros magos tenebrosos que había habido en la historia, como Voldemort, Herpo el Loco, Grindelwald, entre otros, yo si tenía la capacidad de amar y sentir, de no subestimar sentimientos ni pasiones, lo cual fue la perdición de otros, más no lo mío. Lo sabes, Anne. Soy una persona cruel, despiadada, cínica, rencorosa, fría y calculadora, pero mantengo mi firmeza convicción de ser leal y honesto con aquellos con quien convivo. A diferencia de muchos que piensan que sólo con ser malo puedes lograr lo que quieras, yo sé que no es así. Y sin importar aquello, he hecho actos de terrible maldad, he matado y torturado, mentido y traicionado para llegar hasta donde estamos. Hemos dado el mayor salto de nuestros planes, ya no hay quien pueda detenernos y sólo es cuestión de tiempo, hemos creado nuevas especies mágicas, una organización tan fuerte y sólida que intimida a ejércitos y gobiernos enteros. Pero no estás aquí, te has ido, te marchaste sin poder despedirte y todo por mi culpa. Por mi ambición y mis egoístas planes, pero no hay vuelta atrás, y tú me lo habrías dicho así. Hemos llegado tan lejos como para echarnos hacía atrás sólo por el remordimiento. Estamos a punto de hacer que una generación de magos que no han cumplido ni siquiera 30 años cambien el mundo para siempre. Y eso es lo que nos hace seguir adelante. Pero hoy, Anne, sólo quería ponerte al corriente de todo lo que hemos hecho y hacer un pago —Flammer tomó un objeto que colgaba de su cuello, el mismo que usaba cuando mató a media familia en México, con la varita hizo que la cantera se comenzara a levantar mostrando una capa de tierra, la cual hizo levitar dejando ver un ataúd de madera negra, y al abrirlo un cadáver con los huesos perfectamente acomodados donde deberían estar, con la varita agarrada con ambas manos sobre su pecho y envuelta en una suave túnica de seda verde, Anne descansaba tranquila y en paz. Haciendo flotar y descender el amuleto, lo puso alrededor del cuello de quien en vida fue una aurora. —Tú me entregaste tu vida y alma, Anne. Ahora yo te doy a cuidar un trozo de la mía hasta que venga a reclamarla nuevamente o hasta que alguien más lo haga. —Y volviendo a poner la tumba como se encontraba, la selló mágicamente, con un hechizo bastante simple pero poderoso. Y dejando una segunda corona de flores de colores rosados y amarillos, dio media vuelta y volvió sus pasos por donde se marcaron antes, borrándolos tras de sí.
El día 5 de enero del año 2023, estábamos todos sentados frentes en la sala del departamento de Flammer. Él, Hada y Herman estaban bebiendo cerveza mientras fumaban. Marian estaba haciendo aparecer pequeños copos de nieve y yo sólo estaba ahí sin decir nada. Todos nosotros, y de hecho podría jurar, más de la mitad de la comunidad mágica también, estaba al pendiente del canal mágico de radio (en nuestro caso, de televisión) del Primer Ministro de Inglaterra que en conjunto a «El Primer Ministro Paralelo Inglés» como fue anunciado dicho pronunciamiento oficial, que desde luego causó revuelo, estarían dando una noticia a la nación. La televisión estaba encendida, sin embargo estaba silenciada de modo que no se escuchara nada más que el ligero cuchicheo de la calefacción y de los cigarros consumiéndose. Faltaban menos de 5 minutos para el anuncio que se haría en cadena nacional.
—Estamos a punto de hacer historia. —Rompí por fin el silencio.
—No cantes victoria anticipada. Aún existe la posibilidad de que alguno de estos dos cobardes se arrepientan y decidan dar marcha atrás, postergando nuestros planes un tiempo más. —Dijo Flammer sin perder la calma y sin dejar de fumar. —Hasta que no finalice el comunicado, sabremos como actuar, y nuevamente seremos las fichas que causen el efecto dominó como lo hemos estado haciendo durante bastante tiempo.
—Flammer tiene razón, no importa que tengamos mayoría, mientras no haya nadie que se atreva a hacer las cosas que los demás quieren pero nadie se atreve, solo serán palabras sin valor real, y es lo que estamos buscando, que no solo queden ahí, que podamos presumir que realmente hicimos lo nuestro. —Dijo Herman bastante tranquilo y con un tono de voz pasivo pero formidable.
—Además. —Añadió Flammer. —Hoy será el Primer Ministro de Inglaterra; mañana será el líder del Kremlin y pasado el presidente de los Estados Unidos, y así será sucesivamente hasta que todo el mundo revele oficialmente la existencia de magos, de magos y hechiceros reales, como los que hablan sus cuentos y mitologías, y no solo charlatanes sin escrúpulos. ¡Miren! —Flammer apuntó al televisor, que mostraba el escudo del gobierno de Inglaterra con la leyenda «Este es un mensaje a la nación.» Rápidamente quitó el silencio y callamos.
Este es un mensaje a la nación dirigido por el Primer Ministro de Inglaterra John M. Wolffwein. —un silencio se volvió a hacer y detrás apareció en su oficina un hombre ya mayor, con el cabello algo cano y en un elegante traje negro con una corbata azul, y notablemente pálido pero fuera de eso, perfectamente normal.
—Ciudadanos de Inglaterra, Irlanda, Escocia, de toda Gran Bretaña y en general, del mundo entero. Hoy me dirijo a ustedes para desear que tuvieran buenas fiestas de navidad y de fin de año y desearles un 2023 muy próspero y feliz. Nuevamente, al igual que cada vez que les rindo cuenta, vuelvo a reafirmar mi compromiso de trabajar arduamente para todos los habitantes de este gran país que hemos ido construido entre todos. De poder brindar la estabilidad y paz que todos como seres humanos requerimos y necesitamos en nuestras vidas y de poder ampliar cada vez más los panoramas que día a día se presentan ante nosotros.
Como ya sabrán, y nadie me dejará mentir, durante las últimas dos décadas hemos estado viviendo una transformación radical en nuestro mundo y estilo de vida que incluso no se logró ver en otros periodos de la historia. Cada día el conocimiento humano ha llegado más y más lejos, haciendo posible lo que antes creíamos que era sencillamente imposible, lo que antes fue una tarea dinámica como subir toneladas de peso a un lugar, ahora es algo tan cotidiano que incluso perdimos el asombro de muchas cosas. Hace 30 años, la idea de poder mandar una fotografía desde Inglaterra hacía la India, China, Estados Unidos o Japón y recibirla apenas unos segundos después y de manera gratuita era poco menos que imposible. La búsqueda de datos e información y de disponer de enormes bases de datos para el acceso de todo mundo sonaba a un panorama entre utópico y descabellado, pero gracias a la llegada y auge del internet, son parte de nuestra vida diaria. Sin embargo no todo tiene explicación y hay cosas que aun para nosotros y nuestra forma de ver, percibir, sentir y comprender el mundo, son simplemente irreales, tales como la magia, lo sobrenatural o lo que va fuera de este planeta. Sin embargo el no por no lograr verlos, sentirlos o escucharlos significa que no están aquí. Pues muchas veces lo han estado y más cerca de lo que pensamos. Y quiero hacer énfasis en que no me refiero a situaciones paranormales, sino de otro tipo de estilos de vida que para cierta gente son tan cotidianos como para nosotros lo es lo tecnológico. —El Primer Ministro al terminar esta frase, volteó afuera de la cámara, suspiró y asentó con la cabeza. —A finales de Octubre del año que acaba de terminar, estuve en una sesión extraoficial en un gobierno paralelo. No de un país lejano, pues durante ese tiempo mi agenda era aquí, en Londres. Tampoco de la oposición política, que no han hecho más que cuestionar sin comprender las raíces de los problemas. No, estuve junto a la Primer Ministro de un gobierno que trabaja justo bajo nuestros pies. Su nombre es Hermione Granger, y aunque ha tomado muy recientemente el cargo luego de que su antecesor, Kingsley Shacklebolt se retirara tras 20 años de arduo trabajo, durante una breve pero grandiosa, aunque bastante perturbadora entrevista que tuve con ella, me confesó de que ahora más que nunca nuestros gobiernos y gente debe trabajar codo con codo para conseguir el bien deseado de todos los habitantes de Reino Unido y más allá, pues estamos a punto de tener una de las transiciones más grandes de la historia y todos seremos testigos.
Tal vez para este punto estén confundidos de que les hablo, o de quien les hablo, y créanme, yo igual lo estoy aún, lo estuve al principio y lo estaré por mucho tiempo, así que para ayudarme, la Ministra Hermione Granger tomará la palabra. —La cámara cambio directamente a una mujer vestida con una elegante túnica roja rubí, con el cabello suelto y sosteniendo una varita mágica en la mano.
—Muy buenas noches, población en general de Inglaterra. Para hacer rápido y lo más sencillo esto me presentaré con propiedad. Mi nombre es Hermione Granger, hija de dos dentistas y también una bruja.
Durante años, en específico desde 1692, se ha mantenido escondida de las personas que no tienen magia. Esto se dio a raíz de las persecuciones que generaron las iglesias durante siglos hacía todos aquellas personas con poderes mágicos. Así mismo, también fue por protección hacía todos; los magos más jóvenes muchas veces tienen problemas para controlar su propia magia y por otro lado, existen criaturas como los dragones, unicornios y centauros que se mantienen vivos en la literatura y en la cultura fantástica de las personas no mágicas gracias a los relatos y cuentos de antaño que se dieron por avistamientos reales. Sin embargo, hace apenas unos días se consideró que por fin el mundo estaba listo nuevamente para poder convivir en paz y armonía unos con otros. Y no solo en la isla inglesa, también en todo el mundo, pues hay magos por todo el globo terráqueo, conviviendo muchas veces entre gente sin poderes mágicos. Yo misma soy hija de como nosotros los llamamos, muggles. No sabía de mi propia magia hasta que tuve 11 años, cuando recibí mi carta de aceptación hacía un colegio del que jamás escuché, cuando estudié ahí y posteriormente, la vida dedicada a las leyes para un entendimiento mutuo entre ambas partes, pues todos vivimos en un mismo país, bajo el mismo cielo y viendo la misma luna, razón por la que no deberíamos pelear entre nosotros. Y la sociedad, tanto mágica como muggle lo ha entendido al paso de los años. Durante la primera guerra mundial, si bien nuestra ley nos prohibía revelar nuestra existencia a menos de que contrajéramos nupcias con alguna persona sin magia, muchos de los nuestros ayudaron a aquellas personas atrapadas en la guerra. Lo mismo fue en la segunda gran guerra donde nosotros mismos luchamos una propia batalla contra ciertos magos que bien se podrían comparar con aquel general alemán que causó tanto daño a la humanidad. Y así ha sido nuestra relación durante tanto tiempo, y se pueden mencionar cientos de escenarios diversos donde ambas sociedades han convivido en perfecta armonía, lo cual es lo que estamos buscando hoy más que nunca.
Ha sido una decisión difícil, en extremo, no lo negaremos, ¿cómo garantizar que los muggles ahora pueden aceptar el hecho de que hay cosas que escapan más allá de su propia lógica? Sin embargo, un arduo defensor de las relaciones mágicas y muggles, el señor Arthur Weasley nos hizo ver eso desde otra perspectiva; los muggles han logrado tantos avances tecnológicos y herramientas tan útiles que reemplazan la magia sin problema alguno. Lo que decía el Primer Ministro hace un momento; su capacidad de transmitir información de un lugar de manera instantánea, sus adelantos en cuestión de guerra, en cuestiones médicas, científicas, sobre su comodidad y beneficio. Han logrado que sus sociedades, que si bien están lejos de ser perfectas y no solo aquí, sino en todo el mundo, vayan por un camino de progreso y bienestar que cualquiera envidiaría. Y si bien, muchos de nosotros aun tenemos el temor de si ha sido la mejor decisión o no, es un tema que dará mucho debate entre las partes más conservadoras de ambas sociedades, pero aquellos que estamos abiertos al cambio, a la mutua cooperación y a que todos podemos llevar una vida tranquila, de armonía y sin complejos, no habrá de que preocuparse.
Compatriotas, estamos a punto de hacer un comparable al primer hombre en la luna. A partir de hoy, la sociedad será diferente, será un renacer para todos. Por el momento, es todo lo que puedo decir. Les deseo que hayan tenido muy buenas fiestas y les doy mis más grandes deseos. —La cámara volvió a enfocar al Primer Ministro Muggle que estaba pálido, sin embargo volvió a tomar la compostura.
—Agradezco a todos que me hayan permitido entras hasta sus hogares. Dios Salve a la Reina, a esta gran país y a nuestras sociedades. —La pantalla se volvió negra y volvió a aparecer el escudo del gobierno del país y el mensaje «Este mensaje ha sido traído por el Gobierno de Inglaterra» se leyó durante varios minutos hasta que volvió a pasar algunos comerciales como si nada. Todos nos quedamos callados, sin embargo en el rostro de Flammer y Herman se dibujaron dos sonrisas, que hasta el momento no sé si fueron de triunfo o de burla, sin embargo Actecmer se levantó y con la cabeza nos dijo que lo siguiéramos. Subimos hasta el techo del edificio, observando a Londres como hasta hacia era unos minutos antes. Parecía que nada cambió tras darse a conocer el mundo mágico a la sociedad muggle.
—Yo se los dije, chicos. Somos un efecto dominó. Si uno comienza la reacción, la cadena seguirá sus pasos. —Flammer levantó su varita al cielo e hizo salir un cuervo de color azul, que si bien no era un encantamiento patronus, sí parecía bastante. Este se elevó varios metros al cielo hasta que explotó como si fuera un fuego artificial, lanzando pequeñas chispas azules y doradas que adornaron el cielo. Sólo pasó unos segundos hasta que desde una ventana de un edificio lejano chispas rojas salieron, y de otro fueron verdes lima, doradas y grises, azules y plateadas, hasta que el cielo de Londres se iluminó de chispas mágicas. —La gente necesita personas fuertes que seguir, y nosotros seremos el acero y ellos la pluma. Brillaremos tanto como el oro con la dureza de un diamante. La historia cambiará para siempre. 

martes, 11 de julio de 2017

Capítulo LXVII; Nuevas ideas.

Llegamos a una casa a orillas de la playa. La vista era hermosa y el viento salado nos dejaba una agradable sensación. Aunque si bien, era considerablemente pequeña, pero aun así tenía el espacio necesario para los fines necesarios. Primero llegué yo y al notar que nadie estaba, comencé a preparar lo que iba a necesitarse para lo que se venía venir. Apenas había hecho aparecer un paquete de cigarrillos cuando un crack anunció la llegada de Marian y Flammer, cada quien con un chico que no estaba con nosotros al inicio del ataque. Uno era de cabello negro y de ojos verdes, el otro rubio, de nariz afilada y ojos grises. Bien podría decirse que eran Harry Potter y Draco Malfoy durante sus años de estudiantes, sin embargo eso había ocurrido hace tantos años que simplemente era imposible, pero aun así, muchos consideraron que secuestrar a Albus Potter y Scorpius Malfoy directamente de Hogwarts también lo sería, y aquí estaban, en la vieja casa que en un tiempo le perteneció a Bill y Fleur Weasley. Marian y Flammer apuntando con sus varitas las espaldas de los chicos los hicieron entrar y antes de cerrar la puerta, otro sonido como si de un disparo se tratara, llegó Herman y Hada, quienes venían tranquilos. En cuanto todos estuvieron, entre Delacour, DuMort y yo comenzamos a poner hechizos de protección para que nadie nos interrumpiera, pues Flam aseguró que sólo sería cuestión de tiempo antes de tener a todo el ministerio de magia encima.
La habitación principal estaba vacía de muebles, salvo por una pequeña mesa, dos sillas y una lámpara de electricidad que servía para iluminar el lugar, donde estaban sentados el hijo de Potter y Malfoy, detrás estaban Herman y Marian, cuidado que los chicos no intentaran nada idiota. Flammer y Hada estaban parados detrás de la mesa, frente a ellos con un cigarro cada quien observándolos sin decir nada. Y yo estaba de espaldas a la puerta, observando todo y con la varita empuñada para el momento que se ocupara. Los pobres muchachos tenían una cara de miedo y preocupación tal que incluso daba lástima verlos. Después de un largo y excesivo silencio, Flammer dejó escapar una larga bocanada de humo y finalmente habló.
—Son pocos los que respetan a un silencio. Este es incluso más poderoso que las palabras, claro, sí es usado de manera correcta. Hace que todo sea una sorpresa y que nadie espere lo que pasará después. He mantenido silencio durante muchos años, dejando que hablen de mi, que me tomen como un mago tenebroso, como un alborotador o como más cosas, pero no. Chicos, los he traído solo por una razón y antes de que se orinen en sus pantalones, matarlos no está en mis planes. Sólo quiero hablar con ustedes, entender un poco más de lo que ustedes piensan. —Flammer cayó un momento, volvió a fumar y al ver que no tuvo respuesta, simplemente siguió. —Ambos son Slytherin. Uno se veía venir, pero sin duda, el otro fue una sorpresa para todo el mundo. El hijo de Harry Potter un Slytherin, rompiendo la tradición de la familia. —Noté como el chico hacía una cara de malestar cuando le decían “hijo de Harry Potter” —Y un Malfoy en Slytherin, forjando su camino para ser el siguiente heredero de la Gran Fortuna de la Noble casa de sangre pura. Sin embargo, ¿ambos quieren eso?  Porque esa cara de Potter delata que no… Yo te conozco, Albus; el hijo de en medio, la peor posición en una familia. La sombra del mayor pero el ejemplo de la menor, ¿Qué fastidio no? Saber que no importa lo que hagas, siempre habrá un punto de comparación “Tu hermano jamás hizo eso… Tu hermana, siendo más chiquita ya pudo hacer aquello” un fastidio de verdad, ¿no? Y bueno, un hijo único no se queda atrás. Pero para ti, Scorpius es peor aún; estigmatizado por un padre que fue mortífago y aun mantiene esa marca en su brazo tan negra como el día que se la hizo. Una madre déspota que no duda en usar la influencia que el apellido de tu familia le trajo, el derroche que dinero en tiendas tanto mágicas como muggles, y luego llegar a envenenar tu mente sobre ideas supremacistas pro mágicas. Un padre despreocupado que casi nunca vez, una madre que no te quiere. Bueno, en otras palabras, es a lo que podría decir tener una vida de mierda. Y ambos lo saben. Potter está buscando reivindicarse, demostrar que no es su padre y que no debe seguir sus pasos y Malfoy que puede ser mejor que toda su familia, que no por llevar ese apellido debe estar estigmatizado. —Soltó una ligera sonrisa, y prendió otro cigarrillo viéndolos a los ojos. —Y yo los puedo ayudar. Tal vez no lo crean, pero en algún momento, antes de llegar a Hogwarts, también me sentí así; crecí en un orfanato muggle y créanme cuando les digo que los de aquí son una mansión comparados a los de donde soy. Irrelevante, sin poder destacar por la falta de oportunidades, que no importa que tanto labres el camino para resaltar, jamás podrás hacerlo. Sin embargo cuando pisé Hogwarts fue como pones un pez al agua. Me desenvolví tan rápido aquí, conseguí amigos tan rápido que aun siguen a mi lado, a pesar de todo, y pueden verlos, están parados aquí. Destaqué, de la forma no ortodoxa, pero desde ese momento muchos de mis compañeros de generación entendieron una cosa; mientras estuvieran de mi lado, nada les pasaría. Decir que soy el mejor mago de la historia sería exageración, ha habido mucho mejores que yo, pero no poderosos. Aquí estemos tal vez los más poderosos de nuestra época, y de todo el siglo XX, y cuyos objetivos son aún más nobles que ninguno otro que jamás se haya visto.
—No importa como quieras maquillarlo, Flammer. —Habló por primera vez Albus Potter, en quien se le veía el temor muy fácilmente. —Todos sabemos lo que eres, un mago oscuro, peligroso e iracundo, incluso como diría mi hermano, fanático de Tom Riddle.
—No, muchacho, estás muy alejado de todo lo que soy. Y no sólo pasa entre nuestra gente, incluso entre muggles, a los genios incomprendidos los tratan de herejes, locos o simplemente peligrosos. Isaac Newton, un famoso mestizo del que nuestros libros casi nunca lo mencionan por haber dado tanto a la ciencia muggle, muchas veces fue visto como un loco por sus ideas revolucionarias a su edad. Leonardo Da Vinci, un inventor muggle italiano, lo consideraban un loco por sus avances tan importantes en las ciencias médicas. Albert Einstein, Galileo Galilei, Nikola Tesla. No soy el primero y ni el último, pero sí el más importante para la sociedad mundial. Y por eso los traje, porque necesito gente entregada, que no le tema al éxito ni a lo gloria propia. Lo que les voy a mostrar cambiará su forma de ver la magia para siempre, pues durante este año lo hemos estado perfeccionando, y podrán observar una cosa; la magia oscura no existe, si es que toda la magia la dominas y manejas igual.
—Mi padre me dijo que eres como Gallert Grindelwald, sólo buscas posicionarte como el líder en una revolución sin sentido. Un fanático que va contra los muggles. —Gritó Malfoy, quien mantenía el temple, pero aún así se mostraba intimidado.
—Bueno, tu padre más que nadie se alegraría si eso pasara, pero no, nuevamente, no soy ni como Riddle ni Grindelwald, no busco imponer a los magos sobre los muggles, ni viceversa, sino un equilibrio entre ambas sociedades, donde podamos ayudarnos mutuamente y beneficiarnos los unos de los otros. Verán, durante cientos de años, nuestros congéneres han considerado a los muggles poco más que bestias, alejándose de su vida y sociedad, pero odiándolos por obligarnos a escondernos. Sin embargo hay dos puntos sobre el Estatuto Internacional del Secreto que suelen ser tomados a cuenta. Uno reza que fue creado para protegernos, ¿pero de qué? No somos más cantidad que las personas sin magia, pero desde luego uno solo de nosotros puede luchar incluso contra 100 de ellos, obviamente si es hábil con la varita. Y la otra es que fue para protegerlos a ellos, ¿de nosotros? No, cuando se fundó el estatuto, incluso los magos de sangre pura estuvieron en desacuerdo, porque tenían fuertes nexos con las familias más ricas y acaudaladas de la sociedad muggle, lo que nos pone de nuevo en una pregunta; ¿para que lo hicimos? Honestamente considero que fue sólo para crear un distanciamiento, una ignorancia sobre la otra sociedad y el caso de lo muggles, un total desconocimiento sobre nosotros y más allá, poder hacer nacer un sentimiento anti magia o anti nomagia que es enfermizo. Sin embargo, al igual que muchas cosas, como el café y la leche, la piña y la pizza, los Slytherin en una familia de Gryffindor o los Slytherin que ven por sus amigos antes que ellos, rodeados de egoístas, las cosas más diferentes pueden ser juntadas y dar buenos resultados. Ahora quiero que observen con atención, pues verán lo que digo. —Flammer tomó su varita y dio un paso atrás y con hábil movimiento, apuntó a la lámpara eléctrica que estaba encendida haciendo que la luz saliera en forma de esfera luminosa que en poco menos de dos segundos se convirtió en un rayo azul que estaba causando una luz incesante en todo el salón, moviéndose como serpiente pero perfectamente controlada. —Esto, chicos, es energía eléctrica, manipulada con magia. Esta no es muy poderosa, más que nada porque viene de energía solar almacenada, sin embargo es lo suficientemente poderosa para golpear a uno de ustedes y matarlos, haciendo una marca en su cuerpo y hacerlo pasar como una muerte por descarga eléctrica, o por la mala suerte de que te caiga un rayo. Sin embargo, gracias a esto he logrado crear especies nuevas, mejoradas y jamás imaginadas. Humanos que superan los límites permitidos naturalmente, gigantes con inteligencia humana, trolls con la habilidad de escupir fuego y demás. Lo crean o no, pero hemos logrado algo que ningún mago podría haber hecho más que imaginar. Y lo mejor de todo, podemos compartir estos avances mágicos y científicos con los muggles, ser una sociedad perfectamente equilibrada.
—Eso es imposible. Para empezar, el ministerio regula toda creación de bestias nuevas y en segundo, para lograr lo que dice, primero debería haber una reforma en la ley mágica mundial.
— ¡Exacto! Pero eso sólo lo hace más divertido. Pues el estatuto está por ser eliminado. Los magos hemos madurado, los muggles han crecido y entendido que hay cosas más allá de su entendimiento pero que están deseosos de conocer, estudiar y comprender. De nosotros depende ayudarlos.
 La plática siguió durante horas más, prolongándose durante toda la madrugada. A la mañana siguiente, Flammer continuó explicando sus planes, mostrando su magia y sus métodos. Para el día de Halloween, los aturdió y dejó en Charles Statue, donde fueron localizados un par de horas después. Sin embargo, eso no detuvo el reguero de pólvora que se hizo; El día 2 de noviembre del año 2022 se realizó la votación definitiva, que dio la vuelta a todo el mundo mágico y que para la navidad de ese mismo año, ya era un hecho; el Estatuto Internacional del Secreto había sido revocado, dando por primera vez en mucho, mucho tiempo, la posibilidad de ser parte de una sola comunidad. Pero lo que se vio como un avance hacía un nuevo panorama, nuevas ideas y una ilustración intelectual, pasó a no ser más que la piedra que desencadenó la avalancha que estaba por venir.  

domingo, 2 de julio de 2017

Capítulo LVI: La batalla de Hogwarts.

La serpiente que se formó en el cielo, se convirtió en una enorme masa de fuego manteniendo su forma de reptil, la cual voló directo hacía las protecciones mágicas que tenía el castillo chocando fuertemente y causando un retumbo ensordecedor que hizo a todos empuñar más fuertes nuestras varitas esperando el siguiente ataque, sin embargo, como si de un material infinito se tratara, el fuego en vez de extinguirse, siguió durante un minuto más. Flammer, quien mantenía la varita en alto, orquestando el movimiento de su hechizo, la hizo girar dos veces sobre su cabeza, la dejó estática apuntando al cielo y de un golpe seco la bajó, haciendo que el fuego se elevara y nuevamente se estrellara contra el escudo de la escuela, hasta que un sonido similar al de un vidrio roto se escuchó por todos lados y la primera línea de defensa del castillo quedó destruida.
—Conocen su trabajo. —Se escuchó la voz de Flammer resonar en el lugar. —Empiecen.
Yo iba junto a Flammer y un pequeño grupo de 10 dementores. Realmente el único objetivo de estos seres era que nadie se nos acercara más de lo debido, pues teníamos un solo objetivo ante tal asedio; secuestrar a Albus Potter y Scorpius Malfoy. Flammer nos había dicho que era de vital importancia hacer que una de las familias de sangre pura más respetable se viera víctima de la guerra en la que no quisieron participar y a su vez se vieran involucrados por parte de las generaciones más jóvenes, así generaría empatía por parte de la sociedad y apoyo de las víctimas. Y pensaba lo mismo sobre el hijo de los Potter; sería un golpe directo a su credibilidad si su hijo menor, un Slytherin se unía a uno de los magos tenebrosos más peligrosos de todos los tiempos. Era por eso que entre él y yo, iríamos por sus hijos a la sala común de la que fue nuestra casa. Gracias a que atacamos de una manera completamente desprevenida, no los pudieron evacuar en su totalidad. Así, entramos a través de la reja con cerdos alados a los lados, directo hacía el castillo. A nuestro paso, no nos topamos con resistencia ahí, sino un sinfín de hechizos y maldiciones que nos caían los cuales Flammer, a la cabeza, los bloqueaba con una facilidad asombrosa, siendo que eran directo de varios profesores y alumnos mayores.
—Marian, cuando pasemos el patio, sería buena idea de que uses esa asombrosa herencia tuya para avanzar más rápido e irnos antes de lo planeado.
—Sería mejor al llegar a las mazmorras. Podremos ahorrar más tiempo así.
—Sí lo pensé, pero puede que hayan armado algo decente en el acueducto o en el patio principal, por eso es preferible ahí. En todo caso, y de que no haya nada, en las mazmorras sí sería mejor.
—De acuerdo—Le contesté a Flammer, quien con un ágil movimiento de la varita, aturdió a varios estudiantes de 7mo y 6to curso, dejándolos tendidos en el suelo y pasando encima de ellos mientras 3 dementores se lanzaron directo a sus caras. Seguimos caminando, seguidos ahora por 7 de esas horrendas criaturas y un momento después, se volvieron a unir las otras 3. Cuando llegamos al patio principal, una enorme comitiva estaba ahí, entre alumnos, profesores y aurores recién llegados por parte del ministerio, quienes comenzaron a atacarnos. Con un patronus en forma de rinoceronte, salió de la barricada que se levantaba defendiendo el castillo y todos los dementores se alejaron, dejándome a mi y a Flammer solos, espalda contra espalda deteniendo y desviando hechizos.
—Marian, rápido, ve al punto asignado, yo te alcanzaré en un momento más, quiero encargarme de ellos personalmente.
—De acuerdo, te veré ahí en un rato más. —Con un grito, una llamarada de fuego salió de mi boca, haciendo retroceder a los defensores, logrando colarme tras sus filas e ir hacia donde se me había dicho. Durante mi camino y viendo de manera rápida hacia atrás, vi como Actecmer lanzaba un rayo verde que se estrelló directo en un auror y otro negro que dio en el pecho del profesor de Estudios Muggles a quien no conocía. Cuando volví la vista enfrente, un grupo de estudiantes, trató de detenerme, sin embargo con un encantamiento escudo hice rebotar sus hechizos y cayeron inconscientes. Seguí corriendo hasta llegar a la mazmorra donde el silencio era total, hasta toparme frente a la entrada de la sala común. Me quedé parada, pensando en cual podría ser la contraseña cuando llegó Flammer con un pequeño rasguño y la túnica rota.
—Ese Longbotton es más diestro de lo que esperaba, a él le debo rasguño, pero bueno, ya no darán problemas por ahora. Y bien, ¿qué esperas?
— ¿Recuerdas lo que nos dijeron? Que si entrabamos por la fuerza a la sala común sería un simple armario de escobas. Bueno, no tenemos la contraseña y no podemos arriesgarnos.
— ¡Diablos! Es verdad… Bueno, normalmente las contraseñas tienen que ver con cosas relacionadas meramente a la magia… veamos…. Dragón, sangre de dragón, sangre limpia, pureza, basilisco, sagrados veintiocho…—Cuando pronunció la última frase, se materializó la entrada a nuestra sala común. Me sonrió y ambos entramos. Estaba llena de estudiantes que se mantenían a la expectativa de lo que ocurría afuera y al vernos pasar, comprendieron que no iban ganando ellos. — ¿Dónde está Malfoy y Potter? —Preguntó autoritariamente Flammer, sin embargo, gracias a los chillidos de los asustados estudiantes, no obtuvo respuesta alguna. Con la varita en alto y con calma en su rostro, hizo aparecer dos gruesas serpientes que se enrollaron alrededor de un joven de primer año. —Hagan fácil esto. No tengo ningún problema en matarlos de uno en uno, así que respondan, ¿dónde está Malfoy y Potter?
—Subieron… —Contestó una chica rubia de quinto año que dejaba relucir en el pecho la insignia de prefecto.
— ¿Ah así? ¿Y a dónde subieron? —Las serpientes se quitaron del niño y fueron directo a la chica, repitiendo de lo mismo de hacía unos segundos.
— ¡Fueron al Gran Comedor! —Gritó un chico que parecía ser de 3er grado. —Los escuché cuando dijeron que irían a ser parte de la defensa del castillo. Subieron junto a otros 20 alumnos de 7mo grado. —El chico, muerto de miedo, se mantuvo firme mientras Flammer caminaba hacia él. El niño no cambió su postura.
—Eres inteligente por decir la verdad. Y tu información se agradece demasiado, ¿cuál es tu nombre?
—Steve Bones.
— ¿Bones? Vaya, y yo que pensaba que se habían acabado. Bien, Steve, cuando finalices tu educación, ven a buscarme, estoy seguro que habrá un buen puesto para ti en nuestras filas. —Flammer le sonrió y se dio la vuelta. Ambos salimos directo al Gran Comedor, donde se estaba desarrollando una cruenta guerra. Herman, Bella y Hada luchaban junto a sus soldados, cada quien desde su flanco. Yo me uní a la lucha, pues supe que Flam iría directo a buscar a los chicos, y así lo hizo; comenzó a andar entre todos, mientras las maldiciones iban y venían sin ton ni son entre los alumnos y nuestros seguidores. Así estuvimos un buen rato hasta que un cuervo de fuego voló por todo el salón, de cuyo pico salía la voz de Actecmer.
—Cumplido. Regresen. —dicho esto, Hada, cuyas alas había extendido y estaba abatiendo para repeler hechizos, protegió la retirada total de nuestras fuerzas quienes corrían para salir de los terrenos de Hogwarts y desaparecer sin más. Cuando llegamos todos, Flammer quien nos estaba esperando de pie a dos chicos enredados en serpientes, uno rubio y el otro de cabello negro, nos sonrió y desapareció, dejando detrás de él, un castillo con varios pedazos caídos y una ruina impresionante. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Capítulo LV: Octubre oscuro

Finalmente llegó octubre, y con él un viento helado, mayor que el del año pasado. Todos estábamos en una completa tensión, pues durante los primeros 10 días del mes, Flammer y Hada, quienes eran los líderes principales del movimiento que estábamos haciendo, estuvieron contando las fuerzas de combate que teníamos, desde magos hasta gigantes, vampiros y hombres lobo, inferis y duendes, trolls y acromantulas, dementores y una manada de centauros que logramos convencer de nuestra causa. También nos hicimos de la ayuda de Vladimir Korkavane, un mago tenebroso ruso que durante el año 2021, que aun cuando no era rival para nosotros, tenía una gran capacidad de convencimiento y como la comunidad mágica de Rusia estaba enojada por una modificación que les prohibía cualquier tipo de relación con muggles, aprovechó eso para que se le unieran y dar un golpe de Estado al ministerio por medio de la magia oscura, sin embargo fue rechazado varias veces en sus ataques, por lo que aceptó unirse a Flammer pues estaba seguro que compartiendo los ideales, lograría que su causa tuviera efecto, sin embargo sabíamos que sólo era un desechable. Así pues, con el ejército mágico más grande de Gran Bretaña desde los tiempos de Lord Voldemort, comenzamos a planear la estrategia desde la mansión de los DuMort en Alemania.
—Muy bien, chicos. —Dijo Flammer, quien en una pizarra blanca tenía un sinfín de anotaciones, números, líneas, flechas y demás garabatos que se movían por todos lados y en una mesa que estaba justo en medio de la habitación, una maqueta de Hogwarts, la cual tenía pequeñas figuras animadas que igual, representaban lo que haríamos y el cómo. —Ya tenemos todo planeado, pero igual, vamos a repasar esto porque desde luego, no quiero errores. Así que veamos, Marian, ¿Cuándo la protección mágica caiga, gracias al factor sorpresa, tú y yo iremos directo a donde y apoyados por quienes? —Dijo Flammer, quien con su dedo, lanzó una pequeña coleta de fuego que se puso sobre su cabeza, garabateando sin sentido.
—Iremos por la entrada principal directo a la sala común de Slytherin, apoyados por un grupo de 10 dementores. Con eso será más que suficiente para hacer esto rápido. —Dijo la chica, muy segura de sí, lanzando un soplido pequeño que hizo al fuego crecer.
—Excelente. Ahora, Hada y Bella, ¿Por dónde atacaran ustedes y como procederán una vez que la barrera esté sin fuerzas? —La llama pasó a nuestras cabezas, dividida en dos.
—Por el puente y Bella por las inmediaciones del bosque prohibido, y una vez ambas dentro, junto a nuestro destacamento de 50 magos cada una, iremos al patio principal para acabar con la resistencia que se pondrá.
—Excelente, excelente. —Sonrío Flammer de nuevo, haciendo que la llama se volviera más viva. —Ahora, Herman, ¿cómo harás para retener tanto tiempo como sea posible hasta que te avisemos que cumplimos el objetivo?
—Vaya, esa es fácil. Usaré a mi batallón de magos y hombres lobo para mantener a raya a todos los defensores, teniendo como principal objetivo a los profesores y alumnos mayores. —Contestó Herman, haciendo que la llama que estaba sobre él, se hiciera más grande, se pintara de verde y explotara suavemente sin dejar rastro de que estuvo ahí.
—Magnífico, de verdad que no esperaba menos de ustedes. Pero ahora, quiero que comprendan que una vez hecho esto, no hay vuelta de hoja. Mañana Arthur va a presentar su propuesta a la ley de quitar el estatuto al secreto. Usando eso y los resultados de Hogwarts, vamos a ejercer presión para que sea retirado de una vez por todas y comenzar el plan real de una vez por todas. En cuanto la comunidad mágica se entere de este hecho, seremos marcados como enemigos públicos y así mismo, magos tenebrosos. ¿Siguen adelante aun cuando saben el riesgo que tenemos? —Preguntó Flammer, sirviendo una copa de whisky. Todos quedamos en silencio, hasta que Hada habló.
—Flammer, cuando nos conocimos en nuestros tiempos de estudiantes, estuve segura que sería una amistad larga y duradera y conforme pasaron los años en el colegio e íbamos haciendo nuevas experiencias, eso se reafirmó. Hoy en día, somos los magos más jóvenes y con mayor influencia que jamás se haya visto en el mundo mágico. Hemos maquilado un plan tan perfecto que nos logrará no solo hacernos del control del mundo mágico, sino del muggle también. No queremos dar vuelta de hoja y retroceder, sino acabar con este libro y comenzar a escribir el nuevo, donde nuestros nombres sean protagonistas.
—Exacto—Continuó Herman, quien se levantó también. —Durante nuestro primer día, cuando te conocí y supimos más acerca de donde venías, supe, que estábamos destinados a grandes cosas. Nunca pensé que estaríamos envueltos en la magia tenebrosa, pero vamos, esto nos ha abierto más puertas y ramas del conocimiento que ninguna otra. Así que firmes, sin detenernos y adelante.
—Yo sé, Flam, que aunque somos grandes amigos, nunca nos hemos entendido del todo bien, y aun así hemos logrado llegar hasta aquí. —Dijo Marian, quien siguió sentada con una copa de vino. —Y ahora es hora de que todos nos revindiquemos en un mundo que es nuestro y se nos fue arrebatado. El mundo mágico conocerá de una vez por todas y no sólo los simulacros anteriores, como lo fue Grindelwald y Riddle, lo que es en verdad, la aparición de magos de talla mundial. —Marian en ese momento se puso de pie, sin dejar su copa que aun no terminaba y todos hicimos lo mismo.
—Entonces, amigos; hoy es el día que comienza la reivindicación del mundo mágico. Hoy, 10 de octubre, será recordado como el día en que inició la transformación de nuestro mundo. —Flammer levantó la voz y al terminar de hablar, todos brindaron y fueron a Inglaterra.
Usando poción multijugos, entraron al ministerio de magia, hasta el salón en el último piso donde una gran rueda de prensa estaba ahí, los miembros del Wizengamot, la directora de Hogwarts, representantes del Consejo Internacional de Magos y los ministros mágicos de cada país y sus homólogos. La conferencia iniciaría a las 10 de la mañana, y era realmente un ambiente tenso. Los reporteros estaban listos para comenzar a hacer fotos, escribir, tomar notas. Los políticos para debatir y oponerse o apoyar. Realmente era una guerra peleada desde las tribunas y con túnica de gala. Flammer, Herman, Hada y Marian se hicieron pasar por reporteros de diarios británicos, españoles, franceses y americanos. Finalmente, la hora llegó. Cuando Iza Natgar, la Jefe de Magos del Wizengamot salió, el silencio se hizo casi al momento.
—Magos y brujas de todo el mundo, bienvenidos a Londres. Hoy, por petición especial de uno de nuestros exempleados que más han aportado a este ministerio, galardonado con la Orden de Merlin, Primera Clase, veterano de guerra y activista por los derechos de todos los magos y por la mejoría de las relaciones entre magos y persona son mágicas, el Señor Arthur Weasley, hemos convocado esta reunión internacional para discutir un tema que será expuesto a continuación. Señor Weasley, adelante. —Arthur Weasley se levantó, vestido con una bonita túnica negra, dio las gracias a Natgar, quien tomó su asiento, dejando el podio completamente libre para el orador.
—Comunidad Mágica Internacional, como ya ha dicho la Jefa de Magos del Wizengamot, soy una persona que durante toda mi vida ha luchado por la eliminación de los estigmas hacía los magos, pues al menos aquí en Londres, hasta la caída del mago tenebroso Tom Riddle, los hechiceros y brujas nacidos de muggles eran tratados con una evidente discriminación, y peor aún, la comunidad no mágica, que ninguna culpa tenía sobre los problemas de aquí, fue perseguida en más de una ocasión por los magos tenebrosos que han pensado en la supremacía que ellos creen que existe. Pasó en 1863, en 1945, en 1970 y nuevamente en 1996, y hoy en día estamos en peligro de que ocurra de nuevo. Como sabrán, estamos bajo la amenaza de un mago llamado Flammer Actecmer, descendiente directo de una de las familias mágicas americanas más antiguas que hay, ayudado por otra hija de magos e incluso uno de ellos, un antiguo partidario de Riddle, Hada Delacour. Dos colaboradores más, que según nuestras fuentes, también tienen un linaje mágico, lo que no hace más que reforzar mi teoría, el argumento de hoy; los magos estamos siendo depredadores cuando alguna vez fuimos depredados. Y eso, es algo inaceptable, pues ningún humano o ser viviente tiene derecho a quitarle la vida a otro sólo porque no le agrada, comparte ideas o la magia. Esto, me ha hecho pensar y considerar que el Estatuto Internacional del Secreto, actualmente, más que protegernos de los indebidos ojos muggles, es para protegerlos a ellos de nosotros mismos. Pero ha sido tantas veces dañado, violado y usado incorrectamente que realmente nos hace pensar que es usado para que nosotros podamos hacer daño a la población no mágica sin que ellos puedan defenderse, considerándolos inferiores, como si fueran niños pequeños que necesitan ayuda y ser cuidados a cada cosa que hacen. Por eso me presenté aquí, para poder tomar acciones políticas reales que nos ayuden a progresar con ayuda conjunta de magos y muggles. Todos vivimos donde mismo y una casa unida es más productiva que una individual. El Estatuto Internacional del Secreto debe ser eliminado…— El discurso siguió un par de minutos más y cuando finalmente acabó, el silencio sólo duró unos segundos antes de que todos entraran en un profundo debate, sobre si tenía razón en pedir eso, era descabellado, estaba corrompido por los magos tenebrosos o mil razones más. Sin embargo, el punto clave llegó cuando los demás países acordaron que harían una votación el día 5 de noviembre, tiempo más que suficiente para que cada comitiva internacional pudiera pensarlo y analizar que era mejor para todos. Así pues, el día 10 de octubre, se marcó como, según Flammer, el día que se hizo historia. Arthur Weasley sería recordado durante el resto de su vida como el principal promotor de una pacífica convivencia entre muggles y magos y nosotros pasaríamos a la historia como los magos tenebrosos más poderosos y peligrosos de todos los tiempos.   
Cuando llegó el día 29 de octubre, todos estábamos preparados para lo que vendría, era el día más esperado por Flammer desde hacía muchos años. Un día que según el, demostraría a toda la comunidad mágica que no estaba jugando. Que buscábamos el poder y que nada nos impediría hacernos con él. Así pues, para las 13:30 de la tarde, cada quien estaba con sus tropas. A mi me tocó liderar a un grupo de 50 magos, los cuales estaban esperando con ansias, pues las promesas que se les hicieron de un mundo donde podrían ganar dinero en cantidades obscenas los atrajo más que cualquier otra cosa. Mientras nos preparábamos, Flammer se reunió más de dos veces con cada uno durante el resto de la tarde hasta que finalmente se dio la hora esperada. A las 17:30 comenzamos nuestra avanzada desde Hogsmade hacía el Colegio. Íbamos formados en batallones completamente en orden. Desde luego, los habitantes vieron que algo no estaba bien y sin importar los esfuerzos que hicieron para detenernos, como Flammer  dijo que harían, con unos movimientos de varita fueron más que suficiente para acabar con esa pequeña resistencia. Así, al dar las 18:30, el Castillo de Hogwarts estaba frente a nosotros. Cada quien tomó la posición antes planeada y las instrucciones eran que comenzaríamos el ataque hasta la señal que Flammer y Hada nos darían. Podíamos ver a los estudiantes corriendo a las salas comunes para esconderse y ocultarse, a los mayores prepararse para lo que sabían era un asedio directo y a la Directora Raven Gratulls desde la torre de astronomía, lanzar un patronus el cual desapareció. Y en ese momento, un rayo de luz verde se elevó hacía el cielo, explotando en un as de luces formando una serpiente que cruzó el cielo. La batalla había comenzado.